Practicar sexo con desconocidos (no nos referimos a prostitutas) es una de las prácticas más morbosas y excitantes que existen. Sobre todo si entre quienes realizan ese tipo de prácticas no existe contacto visual directo o la visibilidad está muy limitada. En eso se basa precisamente el Glory Hole, una práctica muy común en los ambientes gays pero que no es exclusiva del mundo homosexual.
Hablar del Glory Hole (cuya traducción al español vendría a ser "agujero glorioso") es hablar de un orificio que, realizado en una pared o en un tabique, permite practicar sexo anónimo con alguien que está al otro lado de dicha pared.
No hace falta ser demasiado imaginativos para adivinar qué parte del organismo humano es la que, en la inmensa mayoría de los casos, se introduce a través de ese agujero.
En efecto. Has pensado bien. Es el pene lo que se introduce a través de ese orificio. ¿La finalidad? Principalmente, que dicho pene sea estimulado manual u oralmente por quien se encuentra al otro lado de la pared.
En este artículo vamos a hablar del Glory Hole, de por qué las personas se pueden sentir atraída por él, del tipo de prácticas sexuales que se pueden practicar a través de ese agujero glorioso, de dónde podemos encontrar orificios de este tipo y, finalmente, de los riesgos para la salud asociados a este tipo de prácticas.
Que el Glory Hole no sea, probablemente, una práctica sexual mayoritaria no quiere decir, exactamente, que sea muy poca la gente que la practica. De hecho, según algunas encuestas, el número de personas a las que le atrae meter su falo por un agujero para que un desconocido o desconocida lo estimule se ha incrementado notablemente en los últimos tiempos. Y lo mismo puede decirse de quienes desean colocarse al otro lado del muro. Es decir: de quienes, bien siendo hombres, bien siendo mujeres, gustan o sueñan con disfrutar de la experiencia del agujero glorioso desde una óptica activa. O sea: siendo ellos o ellas quienes, con su boca o su mano, sueñan o disfrutan estimulando el pene o la vagina de alguien a quien no conocen y de quien ni siquiera han visto el rostro.
¿Qué motivos se esconden detrás de este fenómeno? ¿Por qué a muchas personas les gusta y excita la práctica del Glory Hole?
Para empezar, no debemos olvidar que el misterio puede actuar como un afrodisíaco. El sentir sin saber quién nos está provocando esa sensación hace que ésta se vuelva mucho más intensa. Que no haya palabras, que no se conozca el rostro de quien está al otro lado y sentir todo a través del tacto puede resultar terriblemente excitante.
El anonimato que proprociona el Glory Hole, además, favorece que quienes participan en él dejen a un lado la máscara que, de alguna manera, siempre nos ponemos para interactuar con los demás. Quitarse esa máscara implica, en buena medida, liberarse de ataduras para, libres de ellas, dejarse llevar para, así, perder el control de la situación y abandonarse a las sensaciones y, con ellas, al placer.
Una práctica de estas características estimula también, ¡y hasta qué punto!, algo que es fundamental en el sexo y que actúa sobre él cómo lo haría la gasolina sobre el fuego: la imaginación.

Como hemos apuntado anteriormente, el Glory Hole es un agujero que, realizado en una pared, permite mantener relaciones sexuales con desconocidos de una manera prácticamente anónima.
Las prácticas sexuales asociadas al Glory Hole son, principalmente, las siguientes:

Quienes busquen espacios donde hallar glory holes pueden encontrar páginas web en las que se recogen ubicaciones públicas o semipúblicas. En esta páginas los usuarios acostumbran a colaborar indicando en las mismas dónde han encontrado alguno de estos espacios destinados al sexo anónimo.
A la hora de consultar este tipo de páginas hay que tener presente que algunos de esos espacios pueden resultar peligrosos (sobre todo si se encuentran en rincones apartados), ilegales o, cuanto menos, pueden no respetar la privacidad de quienes se acercan a ellos buscando un rato de placer.
También queremos señalar aquí que algunos de los lugares indicados en ese tipo de páginas pueden no ser recomendables tanto desde el punto de vista de la seguridad como del de la salud.
Una forma más segura de buscar lugares para practicar el agujero glorioso consiste en revisar las páginas oficiales de los sex-shops con cabinas, los clubs swinger o las salas de cruising.
En Barcelona podemos encontrar varios locales como los clubs "Night Barcelona", "Club OpenMind", "Sexyland", "Erotixx", "Sauna Sitges", "Erotic Palace Barcelona", "Tres Rombos Club Swinger y Liberal" y "Seisynueve".
En Madrid nos encontramos a "Divernis", "Encuentros VIP", "Cap Madrid", "Pub Triángulo", "Boyberry Madrid", "Fantasías Sex Shop" y Sexyland Paseo de las Delicias.
En el siguiente apartado vamos a hablar de los riesgos del Glory Hole.

El sexo, para ser divertido y placentero, tiene que ser seguro. Y la seguridad cuando se practica con personas a las que no se conocen pasa por el uso de un elemento tan humilde como efectivo: el preservativo o, en su caso, la barrera de látex.
El sexo oral (felaciones y cunnilingus) con extraños siempre deberían ser realizado con condón. Así lo recomiendan las organizaciones y los servicios médicos encargados de la salud sexual. Ateniéndose a esta recomendación, los clubs swinger de prestigio lo exigen a sus clientes cuando practican sexo en sus instalaciones. No seguir esta recomendación implica arriesgarse a contagiarse o contagiar una enfermedad de transmisión sexual (ETS).
Teniendo claro "cómo" practicarlo, toca prestar atención al "dónde" disfrutar del gloryhole para reducir los riesgos de sufrir una mala experiencia.
Nuestro consejo fundamental es no acudir, por ejemplo, a baños públicos, centros comerciales u otros lugares no dedicados especialmente a esta u otras prácticas sexuales. En ese sentido, ésta no es una práctica para improvisar. Hacerlo implica arriesgarse a sufrir situaciones de acoso o violencia. Improvisar en el Glory Hole acudiendo a lugares no dedicados profesional y legalmente a ello implica poner en grave riesgo la seguridad personal.
Lo más recomendable es, pues, acudir a locales en los que se exija de manera efectiva la mayoría de edad, se respeten las normas de consentimiento público y aplique unas medidas adecuadas tanto de higiene como de seguridad.
