Más allá de la avalancha de memes más o menos afortunados y divertidos sobre lo que supone un confinamiento obligatorio (en especial si ese confinamiento es con la esposa, pareja de hecho, compañera de toda la vida, etc.), lo cierto es que la pandemia de Covid-19 o Coronavirus no es algo que haya que tomarse a la ligera. Las cifras crecientes de fallecidos debidos al virus son suficientemente significativas al respecto. Con el país algo menos que al ralentí, son muchos los sectores económicos y los ámbitos de la vida cotidiana que se han visto afectados por esta pandemia. El universo del acompañamiento erótico no es ajeno a ella.
Como sector basado en el contacto humano más íntimo, el sector de las escorts se ha visto azotado, y de qué manera, por la irrupción de este virus para el que aún no se conoce vacuna y que, al parecer, se contagia más por el tacto que por cualquier otro sentido. Mezclar salivas, acariciarse, entregarse a todos los actos propios de la pasión erótica queda catalogado, sin duda, como actos a evitar si lo que se pretende es poner límites a la expansión del virus.
Por ese motivo es por el que la inmensa mayoría de las escorts de nuestras ciudades, así como las agencias que en las mismas tienen sus maravillosas sedes, templos del erotismo y del placer, han hecho de la responsabilidad bandera y se han convertido en acérrimas defensoras del #quedateencasa.

Todas las agencias de escorts, comprometidas con la salud pública y el bienestar ciudadano (no en vano, ellas y sus escorts son especialistas en proporcionar dicho bienestar día tras día) han querido aportar su grano de arena para luchar contra la pandemia y lo han hecho apostando por una cuarentena que sirva para garantizar la salud tanto de las chicas que trabajan en sus instalaciones como de los clientes que acuden habitualmente a ellas buscando una experiencia presidida en todo momento por la sensualidad y el placer.
A la espera de que pase la pandemia (la experiencia histórica nos enseña que, tarde o temprano, las pandemias acaban pasando), el mundo del acompañamiento erótico aprovecha este impasse obligado para renovarse, para recoger nuevas ideas, para trabajarlas mentalmente y para apostar por la imaginación.
Siendo cierto como lo es que nuestro principal órgano sexual es nuestro cerebro, debemos extraer a éste su máximo rendimiento erótico y engrasar la maquinaria de nuestra imaginación para, en este tiempo de cuarentena y reclusión, disfrutar al máximo de una sexualidad que, si bien se ve coartada por las circunstancias, no debe en caso alguno renunciar a la vida y a su disfrute.
Así, en tiempos en los que el sexo de pago piel con piel está vedado por razones obvias y en los que la distancia física se convierte en obligación, en estos tiempos duros que estamos atravesando y en los que la caricia y el beso están prohibidos, el sexo a distancia gana enteros como sucedáneo de aquél y son muchas las escorts que brindan a sus clientes la oportunidad de tener un ardiente y estimulante contacto a distancia.
Y es que el cibersexo, no podemos negarlo, tiene también su encanto. De no tenerlo, el sexting no tendría ese arraigo cada vez más creciente que tiene. Una estimulante videollamada puede servir, en tiempos de pandemia, para mantener el cuerpo y la imaginación a tono. Puede ser algo así como un consuelo en tiempos de confinamiento y un estímulo para soñar con el día en que esta pesadilla finalice y mujeres, hombres y niños podamos disfrutar de las calles de nuestras ciudades. Un placentero calentamiento. Un mantener la hoguera encendida. Así deberíamos entender esta apuesta por el sexo a distancia en tiempos de Coronavirus.

Por eso son muchas las escorts que, imposibilitadas para realizar lo que es su vocación (el dar y recibir placer y homenajear a diario al dios Eros), ofrecen la posibilidad de contactar con ellas a través de videollamadas. Es así, ofreciendo la posibilidad de mantener relaciones de sexo a distancia, como estas escorts colaboran en la tarea de conseguir que, cuando llegue el momento en que el confinamiento acabe y todos y todas podamos de nuevo salir a la calle, podamos entregarnos con ansias renovadas y la libido intacta al placer de gozar de nuestros cuerpos.