La escena se desarrolla en un lugar público. Un parque, por ejemplo. En un rincón del mismo, una pareja mantiene relaciones sexuales. Lo hacen con la intención de que alguien los mire. La mirada de los desconocidos sirve para sumar un plus de excitación sexual a su encuentro. En cierto modo, son exhibicionistas en busca de voyeurs. Lo que están haciendo tiene un nombre, dogging, y tiene más adeptos de los que podemos imaginar.
Sobre qué es el dogging, cuáles son las motivaciones que empujan a la gente a practicarlo, de cómo y donde se suele practicar vamos a hablar en este post. También daremos en él unos consejos básicos para llevarlo a la práctica de una forma segura, por si te apeteciera zambullirte en el universo de este tipo de prácticas. Quizás dentro de ti anida un exhibicionista que está deseando salir del armario.

Como hemos apuntado anteriormente, el dogging (también llamado cancaneo) es una práctica sexual que consiste en mantener relaciones íntimas en lugares públicos o semipúblicos mientras se es observado por otras personas.
Como vemos, ésta es una práctica que tiene mucho de exhibicionismo. En muchas ocasiones, implica también que el dogging es fruto de un encuentro con desconocidos (pero no con putas).
Entre las motivaciones que pueden empujar a la gente a mantener este tipo de relaciones sexuales podemos destacar las siguientes:
Como vemos, las motivaciones para practicar dogging son bastante diversas y pueden variar de una persona a otra. Habrá quien practique cancaneo por una sola razón, pero lo más habitual es que una combinación de los factores señalados sea la justifación más razonable que explique por qué una persona concibe el cancaneo como una actividad muy excitante.
A continuación vamos a ver cómo se acostumbra a practicar el dogging.

Como hemos apuntado, el dogging es el resultado de dos pulsiones: la pulsión exhibicionista y la voyeurista. De la confluencia de exhibicionismo y voyeurismo nace el cancaneo.
En los tiempos actuales, es relativamente sencillo que exhibicionistas y voyeurs puedan coincidir en el momento y el lugar adecuado para que ambas pulsiones sean satisfechas. Internet facilita mucho que ese tipo de encuentros sea posible. Así, la gente recurre a diversos chats, plataformas o redes sociales para compartir puntos de encuentro, códigos y horarios. Las citas, así, se pueden establecer de una forma muy ágil y cómoda.
Los lugares que suelen escogerse suelen ser zonas apartadas (de ello hablaremos después con mayor detenimiento) y las horas se fijan en horarios de poca afluencia. Con ello se evita el que la escena sexual pueda ser contemplada por niños o por personas que no lo desean.
Antes de que el encuentro tenga lugar se acostumbra a fijar también una serie de señales o códigos entre los participantes para que estos sepan cómo deben actuar en cada momento. Por ejemplo: si la pareja exhibicionista lo hace dentro de un coche, puede dejar o no las luces interiores encendidas. Si lo están, lo que esa pareja está indicando es que se puede mirar. Por su parte, si se abren ventanas y/o puertas, lo que se está indicando es que el mirón puede ser algo más: puede "unirse a la fiesta". Es decir: puede sumarse a la relación sexual.
Vamos a ver a continuación en qué lugares suele practicarse el dogging.

Cada ciudad, región o país tiene sus lugares para el dogging específicos, pero hay una serie de patrones o lugares comunes a todos ellos. Esos lugares son los siguientes:
En muchas grandes ciudades existen páginas web de dogging en las que se recoge información sobre cuáles son los puntos del área geográfica que abarca la página en cuestión idóneos para cancanear.

No podemos negarlo: cancanear es una práctica arriesgada, por lo que es importante minimizar al máximo sus riesgos. ¿Cómo? Siguiendo los consejos que vamos a dar a continuación.
Lo primero que deben conocer los amantes del cancaneo son las leyes locales sobre todo lo que tenga que ver con el exhibicionismo o con practicar sexo en lugares públicos. En muchos lugares, las multas son altas y, lo que es peor, pueden quedar registrados antecedentes penales. En cualquier caso, siempre hay que evitar lugares en los que pueda haber menores o familias.
También es recomendable no citarse en lugares demasiado aislados o con una escapatoria difícil. Llevar el móvil cargado (y que haya cobertura en el lugar de la cita) es fundamental para poder estar conectado en caso de peligro y poder reclamar ayuda. Volver a casa por una ruta distinta a la que se ha tomado para acudir al lugar del encuentro es, así mismo, una medida a tener en cuenta. Con ello se evitan los riesgos que pueden derivarse de ser seguido.
Otro consejo (importante) a tener en cuenta es el de utilizar seudónimos y no dar datos personales a desconocidos. Quien tenga miedo de que se difundan imágenes suyas (un riesgo que siempre puede existir) debe valorar no mostrar la cara o mostrar rasgos físicos que puedan servir para identificarlo.
Como en toda práctica sexual de riesgo, hay que consensuar con la otra persona qué está permitido y qué no. Lógicamente: toda práctica debe poder ser interrumpida en el momento que a uno/a le apetezca. Nadie puede presionar a nadie a hacer lo que no se desee hacer. Para ello se recomienda establecer señales claras bien sean de carácter gestual, bien de carácter verbal.
Finalmente, se recomienda acudir a un encuentro de dogging provisto de preservativos, lubricante, toallitas húmedas y desinfectante de manos. Si se utilizan juguetes sexuales, éstos no deben compartirse si no se han limpiado bien o no se les ha colocado una protección específica.
